CBJAA

Alevín 09 Fem 44 - 45 Severo Torrejón

Escrito el 16/03/2020
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Derbi henarense en la parte alta de la clasificación con urgencias para los 2 equipos, trufado de un pasado glorioso, presente incierto y futuro por descubrir.

Partido jugado en el Juan de Austria Arena, abarrotado de aficionados de los 2 equipos que animaron a rabiar a sus jugadoras hasta el último suspiro final nunca mejor dicho.

Partido trabado donde los haya, correoso, acelerado, alocado, emocionante, luchado de poder a poder, lleno de imprecisiones, plagado de errores por parte de los 2 equipos y con un denominador común para ambos, una gran falta de puntería en las dos canastas.

Comenzó el partido el Juande con un quinteto de muchos quilates en la cancha donde ya se adivinaba desde el principio una intención de correr y correr en el campo, marca de la casa, que sin embargo no se pudo llevar a cabo por la gran defensa del equipo rival, que trababa mucho nuestro juego y no nos dejaba hacer lo que más nos gusta…correr y correr.

Contínuas idas y venidas, balones que se perdían y recuperaban en el medio campo…. estaba siendo un partido completamente loco, pero hermoso a la vez.

Jugadoras luchando por el balón en el suelo, en el medio campo, en la bombilla, en todos los sitios. Cada canasta era un triunfo y así se veía desde la grada, con ambas aficiones vibrando por la intensidad del partido.

En el 2º y 3er tiempo la cosa no fue mucho mejor, muchos errores, precipitaciones y pérdidas de balón por parte de los 2 equipos y una gran falta de puntería hacía que cada canasta pareciera un logro enorme, si cabe más que en el cuarto anterior, con un gran sufrimiento desde la grada porque se veía que cada canasta era un lujo, algo inaudito en este equipo.

Pudimos acabar mejor en ésta parte del partido con un marcador más abultado a nuestro favor, pero no fue nuestro día con los tiros libres.

Suerte, tino, entrenamiento, sensaciones o sencillamente…. un mal día, ¡quien lo sabe!, un poco de todo o un mucho de la nada, lo cierto es que desaprovechamos muchas oportunidades de irnos en el marcador.

Comenzaba la segunda parte del partido y me acordaba de mi adorado Lord Byron cuando decía que el mejor profeta del futuro era el pasado, ¡cuánta razón tenía!, pues el partido transitaba por el mismo sendero que en la primera parte, quizás con algo más de intensidad, lucha y garra por parte de los 2 equipos, ya más metidos en el partido y más entonados físicamente, pero con mucho menos acierto de cara a la canasta si cabe que al principio del partido.

Contínuas idas y venidas en el marcador, luchas y más luchas, jugadoras por los suelos continuamente peleando por el balón, parecía todo un carrusel de esfuerzo y sacrificio pero sin apenas movimiento en el marcador.

El árbitro, todo hay que decirlo, no influyó en ningún momento en ningún aspecto del juego, pasando inadvertido en todo momento durante el partido, sin dejar de decir por ello que no hubiese jugadas polémicas por ambos bandos, pero sin una sensación generalizada de perjudicar a nadie. Enhorabuena por su actuación.

Transcurría el partido por los mismos derroteros de antes, ánimos apasionados de las aficiones, nervios, uñas y hasta banderas ondeaban al viento, todo lo que hiciera falta para dar ánimos y brío a nuestras jugadoras que sin embargo no conseguían despegarse en el marcador.

Mejoró un poco la anotación jugando con 2 bases puros, había más movimiento de balón, más verticalidad, más y mejor transición defensa-ataque, pero el rival apretaba y el partido seguía estando en un pañuelo.

El partido se iba encaminando a su fase final y todos los aficionados teníamos presente el pasado partido en casa y no queríamos un final apretado. Pero ya se sabe que el ser y el querer transitan por caminos caprichosos, ¡hay quien los dominara!. Como dijo Pascal, el corazón tiene razones que la razón no entiende y en esta andadura estaba la afición, apoyándose en el corazón para no creer a la razón que le decía que iba a ver un final de partido taquicárdico, apretado, sublime, con triunfo salvador o derrota dolorosa. Nadie quería una derrota, más dolor, más reflexión, más incertidumbre, más dudas y además …. lentamente, tiro libre a tiro libre, peor que un triple lejano, difuso, pero así fue, fría y lenta, heladora, incrédula, nerviosa, injusta quizás, ¡quién lo sabe!, pero así fue.

Lo mejor del partido.… la afición, entregada, apasionada, abanderada, abnegada, sufridora…. también ecléctica, mística, estocástica, sublime e incrédula al comprobar ¡como las leyes de la probabilidad hacían mella en su equipo!. Como alguien dijo alguna vez, de entre todas las virtudes que adornan el carácter de ésta afición, la bondad con la derrota es una rareza, sabiendo positivamente que el futuro será mejor, porque no puede ser de otra manera, porque la vida es así de maravillosa.

Cuán difícil es la probabilidad de perder un partido por un punto en el último segundo, sabiendo que en el partido anterior pasó exactamente lo mismo. Si el teorema de Bayes errara, entonces seríamos invencibles, eternos… pero por ahora nos tendremos que conformar con el recurso al tópico clásico de que lo importante para nuestras leonas es participar, o no es así?.

Como dijo Rubén Darío, no estéis tristes LEONAS, porque bajo vuestros suspiros se esconde….. toda vuestra afición, que os quiere y venera. Besos a todas.