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¿Conoces a George Karl?

Escrito el 21/05/2020
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GEORGE KARL
LO QUE EL FUTURO NOS DEPARA

En todas las facetas de la vida y por supuesto, el deporte forma parte de éso, nos encontramos con mentes privilegiadas que nos enseñan un camino desconocido, nos apartan de la comodidad y nos dicen que nos atrevamos a ver lo que nos traen, George Matthew Karl vino desde Pennsylvania a enseñarnos lo que nos traería el baloncesto en el futuro, cuando aquí aún no nos alcanzaba a valorarlo y muchos no lo supieron ver. A veces la falta de buenos resultados no implica que el sistema empleado sea erróneo, simplemente no funciona y ya está. Tampoco vino en la mejor época para mostrarnoslo, si ha habido una época plagada de desgracias y dificultades...a él lo pillaron con el carrito del helado.

George llevaba una carrera meteórica en los banquillos americanos. Con treinta años apenas, ya había sido dos veces mejor entrenador de la CBA (años 81 y 83), destacó a lo grande en Cleveland Cavaliers y candidato a ‘Entrenador del Año’ con Golden State Warriors en 1987”.

Tras los dos años de experiencia en España, entrenador del All Star Game en la Conferencia Oeste y lleva a su equipo, Seattle Supersonics, a las Finales NBA de 1996, sacudiéndose así un par de decepciones que lo precedieron. Le puso las peras al cuarto a los incontestables Bulls de Jordan (los del famoso 72-10) ya que les forzó 6 partidos. Un entrenador de verdadero primer nivel...no vino al Madrid de casualidad...o sí, pero su carrera posterior en la NBA demuestra la clase que atesoraba.

Sus maneras pronto cautivaron a los jugadores a su cargo...Cargol, Villalobos, Biriukov, Martín...todos hablaban maravillas de él. Era un genio del baloncesto, antes de cada partido, les entregaba un tocho de apuntes sobre el siguiente rival. Escrito hasta el más mínimo detalle. Y aunque no había mucho vídeo, los sacaba a la pizarra y les preguntaba como en el colegio….vuelta a la niñez...

Para él lo prioritario siempre era el trabajo y para ello necesitaba instalaciones adecuadas, lo primero por lo que se interesó cuando visitó por primera vez la Ciudad Deportiva del Real Madrid, era la sala de vídeo. No había. Los directivos aún perplejos, se salieron por la tangente y aprovechando que estaban de obras en una parte del recinto le dijeron que estaba en fase de remodelación.

Cuando el scouting individual en España se reducía a la experiencia en enfrentamientos previos entre jugadores y las tretas ya consabidas entre ellos, George Karl venía de vuelta de todo éso y dejó sentadas las bases de lo que sería eso en el futuro, trabajando con verdadero afán en este aspecto. Seguramente fué quien de verdad puso en práctica por primera vez esa faceta de entrenador en Europa.

Cuando se fué ya después de su final de etapa en Madrid al segundo año, dejó unos apuntes sobre Juan Carlos Barros ( un alero de 2,05 formado en la cantera, que jugó en Bancobao Villalba...y ahora lo peta en el póker online), Paniagua, a la sazón representante de ambos, vió lo que allí había escrito y un tiempo después se lo enseñó a Juan Carlos...un dossier completo al que sólo le faltaba la marca de los gayumbos….”Mira, así te veía George Karl...”

De Estados Unidos trae el baloncesto más depurado que se está jugando allí, lo que había aprendido de las mejores fuentes y lo que él mismo ya estaba poniendo en práctica. Lo adecúa a su persona, a sus gustos. Y se planta en el reino de los pívots de entonces, sabe lo que se va a encontrar y con lo que tendrá que lidiar... con los Sabonis, Norris, el poste bajo y el dinamismo en el movimiento del balón, de tiradores como Epi y Sibilio, en nuestro mundo y con nuestros ídolos.

Se baja del avión con su receta bajo el brazo, lo que aquí nos podría sonar a chino mandarín: movimiento de jugadores en la pista, juego sin balón, rotaciones permanentes de hombres y profundidad desde el banquillo, junto a la versatilidad en diferentes posiciones. Sacar partido al tiro exterior de virtuosos hombres altos y aclarados al poste en habilidosos hombres bajos.

Transiciones rápidas y crear los mayores espacios posibles en estático. El baloncesto de hoy día, con argumentos de hoy día y herramientas de hace 30 años. En realidad pocos lo entendieron como sus propios jugadores y vieron que en sus instrucciones, había una bola de cristal en la que se adivinaba lo que hoy vivimos. Quizás si se hubiera llevado ésa línea, hubiéramos adelantado varios años el concepto del basket.

Otra faceta innovadora era el tiempo de juego de cada jugador, veníamos de las minutadas de Ferrándiz y Lolo, en las que pocos jugadores jugaban muchos minutos, algo que para Karl era inconcebible, tenía unos apuntes donde especificaba en qué minuto debía sustituir a los jugadores. Cuando él creía que un jugador iba a bajar su rendimiento físico, cuando dejaba de ejecutar lo que él pedía lo cambiaba. Requisito: concentración absoluta en ataque y defensa. Le daba igual que el jugador estuviera en racha o que llevase tres triples seguidos.

Tenía claro que, a partir de cierto minuto, iba a estar fatigado para cumplir las funciones que él les exigía...y al banquillo. Éso aquí no se entendía. Y en diversos sectores, se criticaba y mucho. Era su baloncesto. Ahora llega el turno de las posiciones de cada uno, como en la mili, si eras albañil ibas a automóviles, si administrativo a la cocina y si estabas enchufado...no se te veía por ningún lado.

En el torneo de pretemporada del Teresa Herrera, nos enfrentábamos al Joventut de Badalona. Y George le dice a Villalobos (1’97) que tiene que marcar a Lemone Lampley, ala-pívot de 2,07 con unos brazos larguísimos. ¡Parecía un enano a su lado! Pero a George le daba igual. ...”Tú márcale por delante. Lo que quiero es que no reciba. Y si lo hace, ya me encargaré que te ayuden”.

Otro día, lo pone sobre Rafa Vecina con el único propósito de impedirle que distribuya desde el poste alto, que era su rango de mayor efectividad y el motor de todo el juego del Caja de Ronda. Había jugadores que no entendían eso. Intenta sacar partido a sus jugadores y darles roles diferentes, sobre todo a los más altos…como Pep Cargol, por ejemplo. Él evolucionaba poco a poco, venía de ser un ‘5’ en Santa Coloma, a pasar a ser un ‘4’ en el Madrid y acabar jugando de alero. Estaba en ésas cábalas en la cabeza e iba progresando a la posición de ‘3’. En éso andaba cuando un día lo coge y le dice...”Mira tú eres un jugador de baloncesto, olvídate de posiciones y juega como mejor sabes...ya te diré lo que haces bien o mal.”




DE DÓNDE HA SALIDO ÉSTE TÍO…?
George Matthew Karl nació el 12 de Mayo de 1951 en Penn Hills, Pennsylvania, estudió y se formó como jugador en una de más carismáticas universidades que para el baloncesto haya dado ése país : North Carolina ( Tar Heels) La silueta expuesta allí es un pie y un talón engrasado, pero la verdadera silueta espiritual es el semblante de Dean Smith, su entrenador jefe desde 1961 hasta 1997. Él es la cuna de muchas cosas, incluso de términos que acabamos acuñando en España, como lo hizo el recordado narrador Héctor Quiroga. El vínculo de George con el Real Madrid, no empezó cuando firmó con nosotros para entrenar, todo empezó mucho antes y lo hizo cuando él jugaba en la Universidad.

North Carolina vino a disputar el Torneo de Navidad del Real Madrid por primera vez en las Navidades de 1971. Y fue uno de los mejores espectáculos que se había visto hasta entonces. Karl era el base titular de ése equipo que ganó los 3 partidos del Torneo, 87-65 a Union Española de Chile, 87-74 al Joventut Schweppes y a nosotros ...77-83. Además de Karl, estaba un tal Bob McAdoo (2º del draft y 2 anillos con Lakers). North Carolina quedó encantada con la experiencia, y en 1974 volvió, aunque ahí les ganamos (112-101), había una norma USA por la que una Universidad no podía volver a salir a jugar fuera hasta transcurridos 4 años….pero.

Junto a los recordados Bobby Jones, Bob McAdoo o el base titular Karl, estaba Dean Smith, el mítico entrenador que ya los dirigía, hacía cambios de cuatro en cuatro y de cinco en cinco para mantener el ritmo de partido. En un baloncesto como el nuestro, donde los descansos los dictaban la eliminación por faltas de un titular y ni siquiera, en muchos casos, la acumulación de ellas, aquello no entraba en ninguna concepción del baloncesto que conocíamos por aquí. Tampoco en el resto de Europa, claro. Héctor Quiroga, comentarista de TVE en aquellas entrañables jornadas, llamó a esas sustituciones en masa “cambios a la americana”,algo que resuena aún en mi cabeza y que siempre me hacía gracia, definición que acuñamos casi hasta finales del siglo XX.

Dean Smith había conseguido que la universidad que entrenaba todos fuesen como una familia . Los enseñaba e instruía. Tajante enemigo de los insultos, su vestuario era un templo que nunca nadie osó profanar con su presencia, excepto jugadores y ayudantes. Allí les educaba y hacía entender por qué las cosas pasan en este maravilloso deporte. Y sus ex jugadores, muchos de ellos ya en NBA, regresaban cada verano a la población donde tiene su ubicación, Chapel Hill, para reencontrarse con él, darse a conocer entre diferentes generaciones y perpetuar el respeto y un sentimiento de pertenencia familiar mucho más grande que ellos mismos, Michael Jordan incluido. Allí se aparcaba el Air Jordan Brand. Michael era uno más. Allí se forjó George Karl.

LLEGADA EN UN MOMENTO CALENTITO
Resonaba en la Ciudad Deportiva aún la gran actuación de Neyro y sus buenas maneras haciendo las delicias de los aficionados, tras el quinto partido de la final ante el F.C. Barcelona y un título que llevó él mismo en persona a las vitrinas azulgranas. El presidente Ramón Mendoza prefiere aires de renovación en el banquillo blanco, pero con la voluntad de no deshacerse de Lolo Sainz, hombre y estandarte de la casa, le nombra director deportivo de la sección de baloncesto, cargo que apenas tenía forma en el baloncesto español. Y para el propio Lolo, tras 32 años en el club, le resultaba tan nuevo como extraño.

Lo cierto es que Lolo Sáinz está algo cansado de entrenar, aunque le cuesta reconocerlo. Mendoza hizo mucho hincapié en que no podía dejar la casa y que le tenía que ayudar con esta nueva función que era absolutamente nueva para él. Afronta el reto y se dispone a seguir sirviendo al club de buena gana. Paniagua le recoge en las oficinas del Santiago Bernabéu y lo lleva en coche hasta la Ciudad Deportiva. Durante el trayecto, le dice : “Lolo si quieres ser un buen general manager, debes olvidarte de todo lo que signifique ser entrenador”. Sencillo...pero casi imposible para él, era lo único que había hecho desde su retirada como jugador.

Se quita la presión de encima y se dispone a realizar la primera gran acción para empezar a construir al equipo para la siguiente temporada : Un entrenador a la medida del Madrid.
Lolo sabe lo que quiere, un hombre que sepa de baloncesto, conozca la competición, sepa manejar grandes jugadores y con experiencia. Mira a los entrenadores españoles y el único que cumple los requisitos es Aíto….imposible. Pues si no es él, no será español, sabe que hay demasiada presión para meter a otro sin esos requisitos...así que mejor de fuera. Por Europa no se encuentra al adecuado...o tiene equipo o es caro...o no vale. Aún así Lolo sigue teniéndolo claro, traería a Pat Riley, pero es inviable. En ésas todo está a punto de precipitarse por donde menos se lo espera nadie.

LAS COSAS PASAN PORQUE SÍ

El gran Don Nelson, acababa de realizar una excelente campaña con sus Golden State Warriors y vino de visita a España a ver a Miguel Angel Paniagua, junto a su mujer y su hijo Donnie, una visita casi de incógnito para evitar llamar demasiado la atención. Al ser Nelson un gran fan de la gastronomía española, se los lleva a una renombrada marisquería cercana al Hotel Eurobuilding, en ésas le llama Mariano Jaquotot (DEP), más que un amigo de Miguel Angel, y que era un fanático de la NBA...le dice que está comiendo con Don Nelson. Con la ilusión de un chiquillo, le pregunta si podía conocerlo y le invita a que se pase a los postres.

Allí se presenta y empiezan a charlar. Al rato, es Lolo Sainz quien llama por teléfono a Mariano. Y éste, emocionado como estaba, lo primero que le suelta es un...”Adivina con quién estoy compartiendo mesa ahora mismo”. Y claro, allá que se presenta también Lolo. Y así charlando, en un momento dado Lolo le invita a ver la sala de trofeos del Real Madrid y ya del tirón y sin cortarse un pelo le pregunta que si le gustaría entrenar al club. Don Nelson, muy educado, le dice que está muy a gusto en Oakland y que gana buen dinero allí. No quiso matizar mucho más. Pero entonces, es el propio Nelson quien dice que tiene un amigo que como entrenador es un auténtico genio, puesto que lo conoce muy bien, al que le pudiera interesar. Se llamaba George Karl, y por aquel entonces entrenaba a los Albany Patroons de la CBA. Así es como Don Nelson da a conocer el nombre del próximo entrenador merengue.

El mundillo del basket se revoluciona, Mario Pesquera se entera a la par de rebote...” A mí me sorprendió mucho. Yo me entero que Karl vendría a España antes que los medios de comunicación, porque me lo dice Lute Olson, que era por aquel entonces entrenador de la universidad de Arizona y estaban de gira veraniega por Zaragoza. Me comenta que un amigo suyo iba a entrenar al Real Madrid”

Hay un añadido más a aquella comida, aún faltaba alguien por unirse a la fiesta….el gran Andrés Montes. Llama a Lolo Sainz y este le dice dónde están y con quién. Se vuelve loco literalmente. Les implora que por favor lleven a Nelson a la radio, a la sede de Antena 3 en la c/ Oquendo 23, donde él trabajaba entonces y hacerle allí una entrevista en su programa. Si su show duraba una hora, dedicó 5 minutos al resto, incluido fútbol y los otros 55 para entrevistar a Nelson, algo que hoy puede sonar impensable. Paniagua y Nelson vuelven al Restaurante hacia las cinco y media de la tarde y allí estaba aún la familia junto a Mariano y Lolo, saboreando los postres.




LLEGADA A MADRID Y PRIMER PALO
George Karl, luciendo un novedoso y poblado bigote, aterriza en Madrid para afianzar la relación con los blancos y sellar, como así fue, el acuerdo definitivo. Pero en la capital se ha originado un huracán de proporciones difícilmente valorables en aquellos días y menos aún, sus consecuencias finales. En un teórico viaje vacacional a Los Angeles, Drazen Petrovic, la estrella del Real Madrid, se entrena durante hora y media en las instalaciones de Portland Trail Blazers, cuya gerencia tan atentamente lo siguió en el Eurobasket de Zagreb jugado dos semanas antes. Regresa a Madrid con una oferta en firme de los Trail Blazers reventando el mercado, no solo el español, sino incluso el estadounidense.

Drazen es un capricho personal de Paul Allen, propietario del equipo e inicialmente, el pacto de no agresión entre la ACB y la NBA detiene el ímpetu de los de Oregon. Tal pacto se afianzó en Houston durante la disputa del All Star Game en 1989, para tratar de evitar lances como el doble contrato que tenía firmado el pívot yugoslavo Stojan Vrankovic con el Real Madrid y Boston Celtics, salido a la luz nueve meses atrás.

Para toda la opinión pública parece claro que Petrovic tiene contrato formal con el Madrid hasta 1992 , pero moralmente Petrovic es de Portland y tiene la vista puesta en el otro lado del Atlántico. Los que mejor le conocen saben que Petrovic suele tener prisa siempre por triunfar. Madrid no era más que una escala en su trayecto deportivo.
Una vez aterrizado Drazen en Madrid y tras haber dicho desde Zagreb -a su entorno más cercano- que jugaría en Portland a cualquier precio, decide que jugará en el Real Madrid una temporada más. Los Blazers envían emisarios a Madrid para que, por un lado, hagan de su sombra y por otro, para presionar al club blanco, Mendoza ni les recibe. Proclama que Petrovic, de allí no se mueve. “El Real Madrid no es un club vendedor”.

El emisario de Portland se llamaba Brad Greenberg y era el general manager de los Blazers. Y encima se entusiasmaba cuanto más veía a Drazen. Su obligación era ir al pabellón por las tardes, cuando Drazen iba a sus típicas sesiones de tiro particulares. Estaba solo y se ponía a tirar a canasta. Claro, Greenberg se volvía loco, porque en una serie de 50 lanzamientos triples, fallaba uno o dos. A todo esto, sorprendido como el resto, estaba George Karl. Coincidió con la estrella balcánica en la presentación del equipo, junto con el entrenamiento posterior de cara a los medios. No era su terreno y no presionó al club por mantener al jugador en ningún momento. Ni tan siquiera echó el grito en el cielo cuando Drazen se fugó. Lo cierto es que fué de los que menos importancia le dió a su marcha, el venía a dirigir a un equipo no a un sólo jugador.

Drazen dejó las llaves de su casa al portero de la finca, diciendo que un amigo, Vorgic, el preparador físico del Castilla de fútbol, las recogería porque iba a pasar unos días en casa.
Drazen tomó un vuelo dirección a Portland y una vez allí, en un juzgado de la ciudad, pone una demanda al Real Madrid y a la ACB por no dejarle fichar con los Blazers y por una cantidad económica equivalente a lo que supuestamente dejaría de ganar si siguiese en el Real Madrid hasta 1992. La jugada era clara: aunque parecía complicado que un juez pudiera desvincularlo de lo firmado en la capital de España, la NBA se lava las manos. Si un juez dictamina una cosa, ellos permanecerían al margen Paul Allen convierte el caso Petrovic, no ya en prioritario, sino en obsesión.

Eleva a 600 millones de pesetas por cuatro años el montante que cobraría (algo más de 3,6 millones de euros en total), a cambio que el jugador fije la residencia en el estado de Oregon, con lo que evita que cualquier ley dictaminada fuera de su jurisprudencia, tenga un mínimo peso. Todo se solucionó antes del juicio, cuando viajaron Mariano Jaquotot, Jordi Bertomeu y Jorge Samper a Portland, asumiendo ya que no traerían al jugador, pactando una indemnización final. Como bien recordó José Antonio Arízaga, su agente en España, en el programa televisivo Informe Robinson, ‘Petrovic se quedó en Portland, sí. Pero a cambio dejó un millón de dólares en las arcas del Real Madrid’. En concreto, fueron 1.150.000 dólares, 140 millones de pesetas. La estrella blanca era ya un nuevo miembro de la NBA.

TOCA REESTRUCTURAR PLANTILLA… Y PONERSE A TRABAJAR

Tras ausentarse unos días por un clínic que debía impartir en Los Angeles, George Karl vuelve a Madrid y se trae del brazo en el mismo vuelo al estadounidense Vincent Askew. Un alero fuerte de su entera confianza, ex de los Sixers, que no pasa el examen de Alfonso del Corral, médico del Real Madrid. Del Corral afirma que tenía una rodilla más hinchada que otra, problema que quizás arrastrase de sus días en Philadelphia dos años antes. ‘No entiendo qué tipo de revisiones ha tenido en otros sitios, pero aquí no lo ha pasado’ sentenciaba.

Para la posición de base, la primera opción era Scott Brooks, años después entrenador de Washington Wizards, muy del gusto de George Karl. Pero posteriormente se supo que la oferta del Real Madrid fue utilizada por el jugador y su agente para una renovación al alza del eléctrico base en su equipo por entonces, Philadelphia 76ers. El caso es que empieza la pretemporada y el Real Madrid no cuenta con americanos. Karl, embebido en sus cábalas, tranquilo.

Aprovechan ésos primeros días para entrenar con fuerza la defensa y sólo la defensa. Presión, traps y montones de sistemas de todo tipo. Solo defensa. Debutan en pretemporada frente al Fórum Filatélico de Sabonis, en la presentación de este. Le hacen una defensa que lo asfixia.
El gran Arvydas nunca estuvo cómodo. El Real Madrid ganó y las sensaciones eran distintas a lo vivido un año antes. Se jugaba en equipo, todos se esforzaban atrás y los ataques eran muy rápidos. El compromiso colectivo primaba respecto al resto y aunque solamente había españoles en el plantel, parecía ser un sello. El recuerdo de Petrovic se iba olvidando a marchas forzadas. Aun así, el gigante lituano fue capaz de anotar 27 puntos. Tras el partido, Karl comenta a la directiva que fichasen a ese tío, a Sabonis. Era algo imposible, claro. Ya le conocía, pero se entusiasmó cuando lo tuvo delante.

En aquellos primeros días, ya se veía que George era un monstruo. Entrenaban todo tipo de situaciones. Contra el Joventut, por ejemplo, les decía que si cogía el balón Rafa Jofresa o Villacampa, que fuesen a por ellos ellos muy encima, que pasasen los bloqueos por delante. Si era Tomás quien tenía el balón, les decía que por detrás, incitarlo a tirar. Lo tenía todo controlado. Y se enfadaba si en los partidos no tiraban tiros libres. Les extrañaba a todos. Para él, si no ibas a la línea de tiros libres, no habías jugado agresivo.
Karl era un estudioso. Preparaba para cada uno un scouting individual de jugadores a los que les iba a tocar defender. Cada uno tenía un informe de sus virtudes, cómo se podía afrontar la defensa a ese jugador y por otro lado, sus defectos. Todo escrito, clarito. Hoy día, cada entrenador tiene tres asistentes. Pero entonces, él solamente tenía a Clifford Luyk. Y tampoco se encargaba mucho de eso.

Un día los reúne a todos para una sesión de vídeo en la Ciudad Deportiva. Y claro, allí estaban los vestuarios, la cafetería… pero no un sitio específico para lo que él demandaba. Así que no se le ocurrió más que preguntar al club y al final se van a una de las salas de reuniones del Santiago Bernabéu. Una vez allí, como no había pizarra, cogió un papel grande, un cartel de un partido y con un rotulador empezó a escribir en el reverso, las características de tres tipos de equipos: los ganadores, los perdedores y los campeones. No solo distinguía entre perdedores y ganadores, sino también los campeones, que eran otra distinción.

Lo entrenaba todo en sesiones matinales, muy al estilo NBA, pero con más tiempo del que tenía allí habitualmente. Hacen el físico y el técnico todo junto, podían estar horas entrenando y al final acababan con ejercicios de uno contra uno y dos contra dos. En los partidos, si no hacían lo que les había dicho, iban automáticamente al banquillo. Pero tampoco era un castigo al estilo balcánico tipo Ivanovic,por ejemplo... sino que les decía….” Hombre... esto lo hemos entrenado, explicado y ya lo hemos dicho”. Los sentaba un minuto y luego los volvía a sacar...inspirador.
Los jugadores incluso entrenando ejercicios de defensa, se divertían. Eso fue una de las cosas que él consiguió: hacer deporte y divertirse. No perder el divertimento en el deporte profesional. Tener esa visión. Para muchos jugadores fue un gran fichaje para la sección blanca. Hace pensar a los jugadores, les explica sus ventajas y cómo utilizarlas para ganar. Genera informes de los contrarios a cascoporro, algo casi increíble, imaginaos que el scouting no existía, casi no había pizarras de borrar...una época donde Lolo utilizaba pesetas y duros para las explicaciones tácticas según el tamaño de los jugadores…!!!!.

No se casaba con nadie, el segundo o tercer día de entrenamiento, recriminó a Fernando Martín una manía que él tenía, aquella de hacer un amago de presionar el saque rival tras canasta, en vez de bajar a defender, tenías que preocuparte del tío que iba primero a tu zona y luego, ajustabas. Y para eso era serio y exigente con cualquiera. Defender un tiro del contrario era para él...”Shot, Ball, Man…”...es decir, puntear el tiro, seguir el balón y después bloquear al tío en el rebote.
Lolo Sainz le solía decir...”Que esto no es la NBA aún, George”. Al principio se reía. Luego, no le hacía ni puñetero caso....

UN TIPO AFABLE

Según sus jugadores era un tío muy cercano….”Tenía confianza completa en los jugadores. Tú tienes que cumplir con tus obligaciones, pero nunca se metía con tu vida privada. Él decía que no tenías que pedirle permiso por ir a cenar ni nada de eso. Claro, eso te transmite una calma y una tranquilidad dentro del equipo… Cuando un entrenador confía en ti, es lo más. Bromeaba contigo, estabas a gusto con él. Era un tipo que transmitía todo lo que sabía, sin pensar en guardarse cosas, de sonrisa fácil”. El día que se presentó Lolo con Piculín Ortiz, tras su fichaje en la cafetería del pabellón se reunieron, algunos pidieron una cerveza y Piculín una Coca Cola. No iba a beber alcohol delante de su entrenador. Y George se extraña, le mira el culo y le dice...”No conozco un hombre alto que tenga tan poco culo como tú. Pídete una cerveza, hombre”. Bromas para buscar cercanía entre todos.

Era un buen tío, pero complicado a veces. No tenía muy claro el nivel que había en Europa. Creía que ganaría con poco. Por eso los americanos que trajo, no eran muy potentes aunque según se mire los mejores con los que se podía contar en aquellos momentos, teniendo en cuenta el tipo de jugador que pidió el propio George”.

AMERICANOS “MEJORABLES”

El elegido para ser el base del equipo fue Mike Anderson, con una breve experiencia en San Antonio Spurs y para el ala-pívot el elegido sería Ben McDonald, procedente de los Warriors que George Karl entrenó. El primero, jugador de 1.86, eléctrico en su juego y muy agresivo en ataque. Rápido, sobre todo rápido. El hándicap fue que no era un director puro y tampoco era buen tirador exterior. Como algunos catalogaban, era demasiado parecido a José Luis Llorente.

El otro, Ben McDonald, ya conocía la ACB de su paso por Collado Villalba y efímeramente en Huesca. Tres temporadas en las que se convirtió en un especialista para vivir en aquella tan exigente NBA. El jugador que fichó el Real Madrid estaba muy cambiado. Mucho más fuerte físicamente, defensor a ultranza, pero discretísimo anotador. La muñeca que lució en la sierra madrileña en la 84/85, había quedado en el olvido. Su especialización produjo en él una metamorfosis importante, quedando en ala-pívot bregador, fajador y reboteador, con pocas alegrías en el juego exterior y sin muchos recursos en el interior.

A McDonald lo veías con esas piernas, esos brazos y esa espalda veías a un tío tan sacrificado que era capaz de marcar a cualquiera, que no anotaba mucho, pero que te daba igual. En el torneo de Puerto Real, que por aquel entonces tenía mucho prestigio, fue capaz de defender a Audie Norris, Dino Meneghin -con Milán- y a Toni Kukoc cuando jugamos contra la Jugoplastika. Y a Kukoc lo anuló desde luego.
Torneo que ganó el Real Madrid, por cierto. Y la apuesta quedaba clara: defensa agresiva, a veces presionante en toda cancha, rebote defensivo y mucha rapidez, incorporando a los hombres altos también a tal velocidad. Con estas adquisiciones, la plantilla del Real Madrid estaba compuesta por:
Llorente base
Anderson base
Javi Perez base
Biriukov escolta
Villalobos escolta
Cargol alero
McDonald ala pivot
F.Martin pivot
A.Martín pivot
Romay pivot.

Según los expertos...”Mike Anderson claramente no era un base. Era agresivo, imprimía un ritmo frenético que le iba bien al equipo, pero no era un base. Sin embargo, sí era de la concepción del juego de George Karl, con lo que supongo que estaría contento con él.
En realidad los americanos sólo venían a complementar lo que ya había y a sellar el estilo que Karl quería. Mike era un ‘2’ que podía jugar de ‘1’. Era un penetrador, capaz de finalizar entradas con contacto del rival, con mucha intensidad y buen defensor. No era inicialmente buen tirador, porque se había roto el codo del brazo izquierdo años antes y tiraba como hacia atrás, abriendo el brazo. Y McDonald era un luchador, tío muy duro para complementar lo que ya daban los Martín y Romay. Su idea de equipo era buscar el equilibrio entre todos.

El Real Madrid comienza la liga ganando en Zaragoza, al Estudiantes, en Collado Villalba, al RAM Joventut y en Vitoria. De los blancos destacan su defensa, ganadora en muchos de sus envites, cuyo resultado les hace correr. Su media es de 84,6 puntos por partido en ese periplo, pero se les critica su juego en estático y el foco de tales críticas, tiene a Mike Anderson como objetivo. El base anota 15 puntos de media, imprime garra y un tempo rápido, hace fantasía con el balón, pero los medios de comunicación siguen con la cantinela que no es un director de juego y que en estático, el equipo sufre.

En la sexta jornada, reciben al F.C. Barcelona en el Palacio de los Deportes como principal prueba de fuego. Los azulgranas estaban pasando la crisis de octubre ya habitual en los últimos años. Por un lado, Audie Norris había vuelto de una lesión y su nuevo americano, Paul Thompson, evidenciaba una irregularidad desesperante en el tiro. “ Si no tenía su cuota de protagonismo, se comía mucho la cabeza” Llegó a decir Juan Antonio San Epifanio años más tarde. Y además, se presentaron con las bajas de Epi y Steve Trumbo. El Real Madrid les ganó con relativa facilidad (91-78) y sobre todo, un convencimiento de cómo había que vencer a su gran rival. Fue la prueba palpable de que el sistema de Karl funcionaba. Antonio Martín era aprovechado por su excelente muñeca, Fernando Romay era el último bastión defensivo fundamental ante los riesgos de los exteriores, Llorente y Villalobos estaban en su salsa ante ese juego alegre y lo que más llamaba la atención fue que, en un tiempo en el que los americanos eran los puntales en anotación en todos los equipos, los dos jugadores con más protagonismo y peso eran dos nacionales: Fernando Martín y Josechu Biriukov.

Biriukov era muy del gusto de George Karl. Un escolta de ese tamaño y corpulencia, con notable exterior y capacidad para saber jugar al poste, en su lenguaje lo equiparaba a un Mitch Richmond ‘a la europea’. Se encaramó como uno de los líderes del equipo, puesto que era de los escasos tiradores y estaba en una forma extraordinaria. A estas alturas, tras los 6 encuentros disputados culminado con la victoria ante los azulgranas, promediaba 19,7 puntos y un 53% en tiros de campo.
George tenía un tocho de sistemas. Entre los jugadores había disputas a veces cuando no salían las cosas por un tema de sistemas, “Coño, aprendeos todos los putos sistemas”, porque era la base del juego . Cada uno, tenía cuatro o cinco variaciones. En total, podrían tener cincuenta de ataque y otros cincuenta de defensa. A él le gustaba mucho jugar con el lado débil. Era como un Juan Tamariz que provocaba atraer atención a un lado para aparecer por otro.

Tenían un sistema que utilizaban muy pocas veces que, casi al 100% de las ocasiones metían canasta. Y claro, los jugadores se preguntaban... ¿Y por qué no lo utilizamos? Y te respondía que no... “Porque ese sistema se lo van a aprender. Lo vamos a utilizar tres o cuatro veces en todo el año. Porque este sistema nos va a dar canastas ganadoras”. El juego que hacían de bloqueos ciegos era maravilloso. Fernando Martín se hinchaba a meter puntos.
Porque quien sujetaba las riendas, era Fernando Martín, el líder de todos. Un jugador feliz.





FERNANDO MARTÍN, EL EJE DE TODO.

La marcha de Petrovic había servido para que todo el mundo jugara más. El añadir más jugadores válidos a las rotaciones beneficiaba al equipo y le complicaba la vida al contrario, ahora prácticamente todos contaban.
Karl ha sido una bocanada de aire fresco para el equipo. No sabía mucho del baloncesto de aquí, pero sabía mucho de baloncesto. Él disfruta porque ve que entrena a un equipo ganador, que puede trabajar mucho, que puede aportar cosas. Él disfruta y sufre cada partido, se entrega a fondo y prepara cada encuentro.

Fernando Martín estaba muy contento si le pasaban el balón. Y en esos momentos, era quien más lo tenía. Mientras la espalda lo dejase, Fernando era el jugador de poste bajo, el del tiro a media distancia más que decente, el que corría muy bien la pista en transiciones rápidas -al igual que McDonald- y respondía a la obligación de moverse más de lo habitual en defensa, ajustando y ayudando a compañeros. No tenía que estar a expensas de lo que hiciese Petrovic, que acaparaba todo el juego. Para Fernando fue una bendición que Karl llegara al Madrid. Si había vuelto de la NBA, el que parte de aquel universo que dejó, llegara al Real Madrid, fue muy positivo para él. Es posible que en un momento dado no se aceptara un Real Madrid sin George.

Era un gran gestor de líderes. A los hombres importantes los sabía llevar muy bien. El clima en el equipo era muy bueno. Para decantar más el gusto y preferencia por Fernando, el niño que ayudaba en sesiones de tiro, que correteaba por la Ciudad Deportiva, Coby Karl, tenía en él a su más cercano y carismático ídolo. Fernando era muy cariñoso con el hijo de George. Y el niño tenía devoción por ese hombre a quien admiraba que, además, se unía la cercanía de poder hablarle en inglés, más de una vez se le vió corretear por el banquillo del equipo durante los partidos.

Fernando siempre había sido un prodigio para los deportes y se decantó por el baloncesto, como podía haberse decantado por la natación, por el balonmano o por el judo. El baloncesto le gustaba mucho, pero no tenía la devoción por este juego que podía sentir Drazen Petrovic, por ejemplo.
Tenía prevención al trato con los medios, que no le gustaba nada, a éso se unía que se aireasen sus supuestas relaciones sentimentales en la prensa. Cansado de todo éso se llegó a plantear una oferta del Phonola Caserta para jugar en Italia y dejar atrás la prensa amarilla que tanto le molestaba. Como se llegó a comentar, quizás estaba cansado de la vida en Madrid, no de jugar en el Real Madrid.

CAMBIOS, CAMBIOS
Fernando Martín acababa contrato en el siguiente junio y se había especulado mucho sobre su futuro. Decían que Gonzalo Gonzalo, presidente del Fórum Valladolid, lo quería para su club y así hacer pareja con Arvydas Sabonis. Se hablaba de otras opciones al margen de renovar con el Real Madrid. Incluso algunos echaban sus elucubraciones al aire de una posible retirada. Lo que para unos era una falta de apasionamiento por este juego, otros lo veían como una melancolía intrínseca del propio Fernando, que si se tomaba a estas alturas el baloncesto como un trabajo y una responsabilidad, más que como una pasión.

Pero volviendo al equipo y para demostrar cómo funcionaba, la semana que derrotan al Barcelona durante un partido de exhibición, el Real Madrid recibe al equipo de moda europeo: el Il Messaggero Roma, que había gastado más de un millón de dólares en cada uno de sus dos americanos, el base Brian Shaw y la elección número dos del último draft, Danny Ferry. El Real Madrid, fiel a su estilo en las últimas fechas, barrió a los romanos por un contundente 110-82. Las críticas de la prensa entorno a Karl, comenzaban a disiparse.

A cambio de un juego que empezaba a encandilar, los problemas llegaron en forma de lesiones. Fernando Martín causa baja tras un partido ante el IFA Granollers en la teórica séptima jornada (era la primera jornada, que había sido aplazada), por sus inacabables dolencias de espalda. Ben McDonald lleva días con una lumbalgia y el doctor Del Corral no negaba una nueva recaída tras recuperarle. Así que se piensa en sustituirlo. Y en Madrid se presentó un alero más bajo, menos fuerte y en definitiva, más alero que Ben McDonald. Se llamaba Anthony Frederick.
A Fernando Martín le gustaba este Frederick. Lesionado una vez más de su maltrecha espalda y viéndolo entrenar decía “Quiero jugar con ese tío. Mira cómo tira cuando tiene que tirar, corta cuando tiene que cortar y está en la línea de pase cuando debe estar... es todo un profesional de esto”.

Pero Anthony Frederick no vino solo. No se sabe si por decisión de George Karl o por claudicar ante las presiones de los medios de comunicación o … vayan ustedes a saber (aquí, justo sería decir que tuvo el apoyo y el favor absoluto de Mariano Jaquotot de forma permanente), se presentó un base de raza blanca y apenas 1,80 de estatura, Dennis Nutt, para suplir a Mike Anderson, que nunca entendió tal decisión. Sustituir dos extranjeros simultáneamente era un hecho sin precedentes en la Casa Blanca, lo que dejaba perplejo (y así lo manifestaba abiertamente) al nada discreto presidente del club, Ramón Mendoza.

Dennis Nutt era un chico de raza blanca que no tenía mucha calidad. Era más director de juego que Anderson, sí. Pero no se sabe a quiénes convencieron para traer a este jugador, que apenas había jugado en la NBA y no tuvo una carrera descollante en la NCAA. Era como un Scott Brooks en pobre”.
Mike era un combo guard y Dennis Nutt no llegaba a éso. Se quedaba corto para el Real Madrid. Frederick era también un caso curioso, alero que mantenía más calidad, que podía jugar por encima del aro, pero no era una estrella”.
A nivel deportivo, si nada hubiese cambiado, es posible que hubiesen necesitado un base de calidad. Los que tenían en el Barcelona eran de mucho tonelaje.

Tras la visita ante el imbatido Caja de Ronda malagueño, sufriendo una derrota (80-73) que su entrenador, Mario Pesquera, analizó como “les pillamos en las transiciones defensivas, donde no eran muy buenos”, ya sin Fernando, pierden en Ferrol con un triple de Ricardo Aldrey en carrera sobre la bocina final, que en la realización televisiva mostró a las claras que pisaba la línea de tres. Con 10 victorias y 2 derrotas y buenas sensaciones de equipo, se interrumpe la competición con el parón para las ventanas FIBA y el turno de la Selección Española jugando dos partidos de clasificación para el Eurobasket de Roma de 1991.
Como despedida, Mike Anderson se marcó un partido con 28 puntos en Granollers, siendo estadísticamente, a nivel global, el segundo jugador con más minutos (30), el segundo anotador del equipo (15), ¡el segundo en rebotes siendo base (con 6)!, segundo en asistencias (3) y el tercero en tiros de campo. Si él lo entendía poco, otros quizá menos.

Siguiendo el castigo particular de los blancos, Nutt también llegó mermado de una rodilla. El doctor Del Corral ve que la lesión es reciente y que no puede comenzar a jugar, por lo que se vuelve a llamar a Anderson para jugar durante la convalecencia de Nutt. Por temor a un retraso en la recuperación del nuevo base y el vaya-usted-a-saber, se inscribe a Anderson en la competición europea que el Real Madrid estaba a punto de disputar: la Recopa de Europa (ya no se admitirían cambios). El pequeño Mike, que por carácter era un tipo sano y risueño, tuvo las bendiciones del resto de la plantilla a su regreso. Dennis Nutt permanecía en Madrid hasta recuperarse. Todo este lío tuvo la elección de George Karl y garantía de Lolo Sainz que, ante lógicas dudas, perseverar y apostar por Nutt. Mendoza, explota: ‘¿Cómo podemos fichar a un jugador lesionado?’

Mientras, se encara el mes de diciembre. Aquellos en los que iba a volver Fernando Martín a la Selección y que hubo de posponer por la lesión. Con la incertidumbre del acoplamiento de los nuevos americanos y buscando el tiro exterior que necesitaban, se evalúa la trayectoria. George Karl seguía teniendo detractores, más de los que quizás debiera, poniéndole sobre la cuerda floja y expectantes a la tragedia, aunque el equipo marchaba de manera notable. Muchos equipos se quejaban de favorecer al Madrid por las protestas de Karl a los árbitros.
No entender a los otros clubes. Cuestionarse el por qué decían unas cosas y otras los periodistas. Era parte del juego en el baloncesto español. George Karl ya había aterrizado en España y lo más importante, su sello estaba cuajando y dando resultados iniciales.

Con todo ésto en ciernes, llegamos al 3 de diciembre donde todo cambió. Fernando Martín fallece en accidente de tráfico en la madrileña M30, la tarde en la que iría a ver la actuación de sus compañeros en el enfrentamiento ante el CAI Zaragoza. Sin él, todo se vino abajo. Ver aquellos dos nuevos americanos recién llegados, asombrados ante tal vorágine, las lágrimas de un escudo y a quienes representa, rivales como Epi y Audie Norris, llorando como críos desconsolados...
Sin ahondar más en la tragedia de la que 30 años después sigue siendo una fecha de referencia en la historia de nuestro baloncesto, hizo cambiar el panorama… de todo.

Fernando Martín había dotado al baloncesto español de fuerza de choque, de energía. Del punto diferencial que necesitaba para intentar el asalto a los grandes éxitos. Fue la causa que España pudiera alcanzar así sus primeras medallas europeas y olímpicas de una forma indiscutible. Su definitiva ausencia deja al aficionado huérfano de un hombre carismático, sobre cuya espalda rondaba el resultado final de una liga.
Incluso vino Piero Costa al funeral, aquel general manager de la Phonola Caserta, que por su enorme lamento, parecía saber algo que la mayoría ignoraba. “Ya lo teníamos, ya lo teníamos” ...
LA DIFÍCIL VIDA DESPUÉS DE FERNANDO MARTÍN

Precisamente, de la herencia de Fernando, su ambición y valor de una forma más explícita, se debió usar en el vestuario al descanso durante el partido ante PAOK Salónica. 48 horas después de su fallecimiento, 7 horas tan solo tras darle sepultura, con los ojos enrojecidos tras las emociones vividas, los jugadores se retiraron con un 33-46 adverso, sin estar centrados. Lo que sucedió en aquel vestuario antes de la reanudación, quedará para ellos. Una salida en tromba de 9-2 encauzó el partido como para acabar con un parcial en la 2ª mitad de 59-25 y la veintena de diferencia final (92-71, para ser más exactos), tal y como gustaba a Fernando, con su hermano Antonio como principal protagonista.

“Quiero que pase ya este 1989”, sonaba como un desconchado deseo en George Karl, tras la tragedia de Fernando Martín, la enfermedad del padre de Biriukov y los problemas del suyo, debido a una depresión. “Mis hombres están capacitados para ganar a los mejores, porque a mí me han demostrado que son extraordinarios”. La prensa habla del interés en contratar un pívot, pues sin Fernando, el agujero en la zona es grande. “No existe tal posibilidad. Con Fernando (Romay), Antonio, Pep y Anthony, tenemos cubierta la cuestión del rebote”. Pero el azar siempre es susceptible de empeorar aún las cosas más.

Se entra en una complicada dinámica de derrotas en liga. Previo a las navidades, el RAM Joventut se aúpa a la primera plaza derrotando en Badalona a los blancos (76-71), que aprovechan el Torneo de Navidad (rebautizado como el “I Memorial Fernando Martín”) para hacer debutar a Dennis Nutt, al que claramente le falta rodaje. Con la filosofía de jugar con pequeños y dar rapidez, lograron vencer al Maccabi Tel Aviv y a la Jugoplastika, cediendo ante el Aris Salónica. Se busca una nueva identidad sin Fernando, pero conlleva un triste reverso: siendo el equipo que más rebotes capturaba de la competición liguera, ahora es rebasado casi como hábito bajo tableros. Fueron avasallados en el Palau Blaugrana (113-89), pierden dos días después en su cancha ante el CAI Zaragoza (el partido aplazado del infausto accidente de Martín, por 93-94) y ante el Caja de Ronda (84-86), en lo que supuso el debut de Dennis Nutt.

Antonio Martín es baja por un esguince de tobillo, dejando a Fernando Romay como único pívot y aunque se vence al Valvi Girona (96-84) asfixiándoles a carreras, la carencia reboteadora se vio plasmada a las claras en la visita a La Casilla, perdiendo ante un Cajabilbao (85-76), que ese año vagaba con muchos problemas. Se tiran pocos tiros libres y mal, se cogen menos rechaces y hasta el discreto pívot en tareas ofensivas Granville Waiters, se marca una notable actuación, con 6 de 7 en tiros de campo. “Estoy buscando un pívot como un desesperado” pregona a los cuatro vientos Lolo Sainz. Pero la cara B de todo este affaire fue la contestación de George Karl finiquitando una reunión privada entre entrenadores y gerencia. “Perfecto, fichamos un pívot. ¿A quién?” Y se hizo el silencio.

La prensa pone en el objetivo de las críticas al propio Karl, que no muestra debilidad ante sus preguntas, yendo a muerte con sus jugadores. Él sabía perfectamente que necesitaba alguien interior, que el equipo estaba a falta de un baluarte importante bajo los aros (dos, si contamos la baja de Ben McDonald). Pero su lenguaje, entendido por unos pocos tan solo, era diametralmente opuesto a los que llenaban columnas en periódicos y horas de radio y televisión. Y no era de su gusto compartir explicaciones que, o no entenderían o no querrían entender. “El equipo está pensado para los tiradores” decían. Y sí, pero los tiradores no solo tiraban. Con sus sistemas, podían conseguir muchos puntos en la zona, penetrando.

“Con Antonio Martín jugando por fuera, se pierde mucho potencial interior que no sobra”. Sí, pero Karl veía en la muñeca privilegiada de Antonio un arma decisiva desde el exterior, además de la comodidad con la que tiraba, ya que pocos pívots se arriesgaban a salir tan afuera. Sólo Ferrán Martínez….Lo que es normal hoy en día con Randolph, Thompkins... usar su media y larga distancia, era atípico en Martín. Lo que se ensalzaba décadas atrás, la facilidad que Carmelo Cabrera tenía para jugar al poste cuando era defendido por su par, parecía una locura en el caso de Mike Anderson. Repetimos, lenguajes muy distintos. Al resto de entrenadores, en cambio, les parecía un dibujo muy atrayente.

No tenía una noción clara de lo que era el baloncesto europeo. Y a veces Lolo se lo tenía que recordar y decirle ésto aquí no va así... Y por eso, algunos medios dijeron que se llevaban a matar. Tenían en realidad muy buena relación. De hecho, cuando se volvieron a encontrar en el Mundobasket de Indianapolis de 2002, él iba con la Selección y Karl era el entrenador de Estados Unidos. Cuando lo vió... dió un grito enorme y le dio un abrazo que casi lo rompe.
El propio George Karl declaró a final de temporada que “A pesar que han intentado enfrentarnos, Lolo ha sido mi mayor apoyo en España. Hemos tenido diferentes criterios en situaciones determinadas, pero la relación ha sido muy cordial. Si hubieran sido pacientes, podríamos haber hecho grandes cosas. Formamos un gran tándem. Espero que la persona que lo reemplace tenga la pasión por el baloncesto que tiene él”.

José Biriukov: “Nosotros no conocíamos a George Karl. Aquí, ni los árbitros, ni la afición ni, por supuesto, los periodistas vieron lo que era. Yo recuerdo un comentario televisivo, que lo tomamos en el vestuario a modo de broma. Lo que hoy es tan habitual, que el base marca la jugada echándose la mano a la cabeza, lo hizo Llorente. Y Pedro Barthe, que era el comentarista, dice ‘mirad cómo estará jugando el Real Madrid que hasta Jou Llorente está sufriendo jaqueca’. ¡Y lo decía completamente en serio!”.
Parecía como si los medios fuesen un enemigo. Pero no eran los únicos.

LA BATALLA CON LOS ÁRBITROS

George Karl: “Mis declaraciones no eran precipitadas. Simplemente manifesté algo que es palpable y además lo hice muy pronto, cuando al equipo no le afectaba ningún problema, por lo que no me pueden llamar oportunista. Lo único que pido es más responsabilidad”.
Declaraciones que llegaban de un recién llegado y no gustaban en la cúpula arbitral
Cuando veía los vídeos de los partidos, no entendía cómo los árbitros pitaban una cosa en unos que, en otros, permitían.Le tenían que volver a repetir que esto no era todavía la NBA. En tono de sorna, él decía “Yo tengo unos enemigos, que son los árbitros”.

El arbitraje ahora habrá mejorado. Pero treinta años atrás, había arbitrajes de traca en ocasiones. Es que no puedes coger manía a un entrenador. Es un entrenador. ¿Que si creo que le cogieron manía? Totalmente. No le perdonaban ni una. Aíto, al que yo respeto mucho, podía discutir con los árbitros y casi nunca le pitaban técnica. A George Karl, levantaba la mano y ¡pam!, ya la tenía. Eran muy injustos. España o el baloncesto español ha sido muy injusto con Karl. Le volvían loco. Ahora es falta, ahora no es falta. Los americanos tienen una educación de baloncesto que a nosotros nos faltaba. Claro, lo han inventado ellos y nos ganaban en eso. Hoy día sí, pero en aquella época faltaba. Él venía de una escuela de baloncesto con cosas establecidas. Y aquí, de establecido, no había nada.

El ambiente estaba enrarecido desde que en la severa derrota del Palau, cayó una moneda desde las gradas, que impactó en la mejilla de Fernando Romay, recibiendo una brecha en el pómulo. Tal actuación fue omitida en el acta redactado por el árbitro principal, Víctor Mas, que es sancionado por Comité de Competición. Debido a ello, el efecto siguiente es que pone en pie de guerra a todo el estamento arbitral.
Estas declaraciones de Lolo Sainz entonces, eran una muestra de intenciones de muchos colegas: “Tienen que unificar criterios entre ellos y luego, entre ellos y entrenadores con jugadores. Y eso no se lleva a cabo. Yo he asistido a algunas reuniones de este tipo y solo hablaban los árbitros y no escuchaban a nadie”.

El caso es que todo estalló en la cómoda victoria en casa ante el Clesa Ferrol (98-77), donde en los últimos minutos y con el choque más que sentenciado, se le señala técnica a Karl y ante su incredulidad, fue expulsado. Según acta “sonrió, se giró, movía la cabeza negando y comenzó a aplaudir”. Karl explotó: “¿Es eso merecedor de una descalificante en las circunstancias en las que discurría el encuentro? Es una actitud peligrosa. Cualquiera puede sentir que mi equipo está presionado. Mis jugadores reciben muchas más técnicas que hace un mes. Curioso, ¿verdad?”
Fuertes declaraciones que tuvieron su respuesta desde el otro lado. El colegiado que pitó las dos técnicas al estadounidense, fue Luis Manuel Sancha, hijo de Ángel Sancha, presidente del colectivo arbitral, que entrando en la guerra dialéctica, se expresó así: “George Karl es un perdonavidas. Gasta muchas fuerzas por la boca, que en ocasiones le pierden. Va por la vida de justiciero del baloncesto. No solo sus decisiones son las más acertadas y su conducta se aleja de la idónea, sino que se permite el lujo de echarte el público encima con sus ademanes chulescos. Karl tiene un grave problema y es que vive obsesionado con los árbitros. No entiende la máxima del deporte de la educación y respeto hacia el deportista”.

Ángel Sancha, el presidente, también ‘ayudó’ en tal causa: “No entiendo que me haga llegar a través de los medios, la exigencia de una llamada telefónica y que le explique ciertos arbitrajes. Yo solo le aconsejaría que se preocupase más de elegir bien su pareja de extranjeros que, en elección de árbitros, ya me cuido yo”.
Desde luego el tema arbitral no es algo nuevo como vemos, parece que el paso del tiempo no ayuda a mejorar el tratamiento que el equipo recibe.




LAS DESGRACIAS NUNCA VIENEN SOLAS
En las vísperas de la disputa de la Copa del Rey, por fin aparece el pívot deseado. Durante el viaje a Salónica para disputar frente al PAOK el partido de liguilla de la Recopa de Europa, el agente Warren Legarie les ofrece la posibilidad de contratar a Piculín Ortiz, desencantado en su aventura en Utah Jazz, por 500.000 dólares. Cuadra perfectamente en las imperiosas necesidades blancas, al margen de ser un jugador con una calidad más que contrastada. Pero a Ramón Mendoza le parece un exceso otro extranjero y otro desembolso más. Algunos le recuerdan el más del millón de dólares que ingresaron con la marcha de Petrovic y finalmente, la operación se concreta, pudiendo disputar la Copa del Rey, en la que perdieron en semifinales con el CAI Zaragoza 74-73, sorprendente campeón dos días más tarde. Toca destituir uno de los americanos y la decisión parece clara: apartar a Dennis Nutt. Sus 4 partidos de liga y 10,3 puntos de promedio, le convirtieron en el extranjero más efímero en la historia del club (siempre concretando en jugadores que llegaron debutar en la competición doméstica).

George Karl reconoció que hubiese sido más fácil que se fuese desde un principio, pero yo no podía hacer eso tras comprometerme con él. “Cuando doy mi palabra, es como firmar un contrato y a él se lo dije por teléfono”.
Físicamente, era muy flojito. Era mejor tirador y director que Anderson, pero en defensa flojeaba mucho. Además, que no era muy buen competidor. En los entrenamientos hacía unas cosas buenísimas y anotaba unos tiros fantásticos, pero luego en los partidos, no hacía nada de eso. Hay jugadores que son así, que no son competidores a la hora de la verdad. Además, cuando se enfadaba, hacía unos gestos raros con las manos y los brazos, porque alguno de sus padres era sordomudo o profesor para sordomudos. Era muy chocante.

La paradoja se producía con esta nueva reestructuración de la plantilla. Ahora, al menos, se contaba con tres pívots y la eventualidad de Frederick y Cargol para ser interiores. Pero Jou Llorente se quedaba como único y exclusivo base. Quizás, la lógica hubiese dictado que fuese Anthony Frederick el sacrificado, que para su posición había repuestos. Sin embargo, era un exceso dejar fuera a los dos extranjeros que estaban compitiendo en Europa (Anderson y él), al margen del rompecabezas que supondría en George Karl tener dos equipos casi distintos para ambas competiciones.

En aquellos días, algunos se acordaban de la curiosa historia del base más prometedor del filial, un tal José Luis Galilea. Galilea, asumiendo que la apuesta por la cantera no estaba en sus mejores años, pide permiso para irse a Estados Unidos y formarse en una universidad USA. El entorno familiar del joven jugador quedó algo sorprendido por el escaso interés que mostraron los rectores blancos, por lo que el F.C. Barcelona, conocedor del talento del chaval y mostrando más ambición en su proyección, consiguió hacerse con sus servicios. A la siguiente temporada, con 19 años, José Luis Galilea fue una de las sensaciones de la liga. El caso es que hubo que remitirse de nuevo a Chechu Biriukov como base, rememorando aquel experimento que probó Lolo Sainz años atrás. Porque el joven canterano Javi Pérez, aún estaba muy tierno. La probatura duró extremadamente poco.

Cinco días después de la conclusión de la Copa del Rey, en una meritoria victoria en Valladolid ante el Fórum Filatélico (75-81), Biriukov, en un lance fortuito, se produce una grave lesión condral en la rodilla izquierda, que necesitaría de cirugía y estar apartado de las pistas durante siete meses. No solamente no volvería a competir en liga, sino que además se perdería el Mundobasket con la Selección Española. El mejor jugador del cuadro blanco a lo largo de la temporada, su máximo anotador (19,7 puntos), con un 57,4% en tiros de 2 y un 39,2% en triples, tenía que decir adiós. De este roto, la plantilla ya asumía que no podría sobreponerse. Con un varapalo así, debían seguir aspirando a todo sobre el papel, pero la mentalidad era salvar lo más dignamente los muebles.

Llegaron a la final de la Recopa y se ponen todas las ilusiones en la competición continental. Pudiera ser la única alegría en aquel traumático curso. El rival, la Knorr Bolonia.
La Knorr tenía un buen equipo. Contaban con un buen americano (Michael Ray Richardson), pero no era un excelente equipo. Si Chechu hubiese podido ayudar, creo que sí hubiésemos ganado aquella Recopa. Faltó tiro exterior y ahí podía haber ayudado”.
El equipo se sostuvo y se hizo hasta lo que se pudo”.A pesar de la estrella Ray Richardson, George Karl puso la lupa en Roberto Brunamonti, generador de todo. Y lo curioso que, por una lesión en la primera mitad, no pudo apenas mostrar nada. Pero sí dio paso a un chaval, Claudio Coldebella, que cogiendo la dirección fue quien más daño hizo, junto con el pívot Gus Binelli.

El Real Madrid jugó muy organizado, pero no tuvo el día en ataque y menos aún en el tiro exterior. Ya no era cuestión de fallar, sino de no atreverse. Ver al alero Anthony Frederick que fintaba cuando estaba abierto, prefiriendo entrar a canasta, era sintomático. Aunque se intentó todo (tirar 16 tiros libres más que el rival), un 45,2% en tiros de campo y 24 canastas, fueron argumentos ofensivos insuficientes con el panorama de las bajas ya comentadas. La derrota final fue por 79-74 y hasta el presidente, Ramón Mendoza, claudicó con un “hemos hecho lo que hemos podido”.
George hablaba de atmósferas de éxito. Dinámicas, cuando un equipo empieza a funcionar, todo encaja, la identidad y personalidad. Quizás, las circunstancias no dejaron al equipo tener nada de eso desde la muerte de Fernando

Con José “Piculín” Ortiz, se paliaron defectos, pero no era suficiente. Las filtraciones dentro del seno de las más altas instancias, parecían confirmar una nueva restructuración, que pasaba por la no continuidad de George Karl (¿Y si, por la circunstancia que fuese, se proclamaba campeón de liga?). Rumores apuntaban a Wayne Brabender como el sustituto, hombre de la casa que estaba por aquel entonces vinculado con la Federación Española, como asistente de Díaz Miguel en la Selección. La curiosidad quiso que, por esas mismas fechas, un venezolano de nombre Carl Herrera, reacio a finalizar su periplo universitario en Houston, estuviese probando por el Clesa Ferrol. Fue el primer fichaje veraniego de Brabender para el nuevo proyecto del Real Madrid.

Los verdinegros del Joventut fueron los verdugos de los blancos en semifinales por 0 a 3. Con el factor cancha a favor del Real Madrid, dos salidas en tromba de los verdinegros (12-31 en el primer envite; 16-30 en el segundo) hicieron saltar en pedazos las expectativas blancas (80-93 y 69-86 fueron los resultados). Un joven Pedro Martínez, reciente entrenador de la Penya tras la destitución de Herb Brown, usó desde un principio a dos bases en el quinteto titular, Rafa Jofresa y José Montero junto a Jordi Villacampa. Su estado de gracia anotador y el que Quique Villalobos estuviese renqueante por el Real Madrid, rompieron la estructura blanca, para rematar la faena en Badalona (77-72) y finalizar de esta guisa la temporada más trágica de la historia del club blanco.

“Estoy muy orgulloso de este año. Fui aceptado por los jugadores desde el principio, tanto en el aspecto personal como técnico” apuntaba George Karl en su reflexión final. “Tras esta temporada tan difícil, me siento parte integrante del Real Madrid”.
José Biriukov:“Yo creo que no solamente nosotros, sino jugadores de otros equipos, se daban cuenta de quién era George. Los rivales percibieron enseguida la calidad que él tenía. Pero el resto… no supieron verlo. A toro pasado, hemos de reconocer que, en general, no supimos ver a un gran entrenador que fichó el Real Madrid para su equipo de baloncesto. Yo siempre lo he dicho: he tenido grandísimos entrenadores, pero sin duda, el mejor a lo largo de mi carrera, ha sido él”.
Tan integrante del club blanco se sintió que tras un año -el siguiente- con peores resultados deportivos y las mismas desgracias (el infarto acaecido sobre el entrenador Ignacio Pinedo en mitad de la final de la Korac, que le propició la muerte), se volvió a pensar en él y aceptó de nuevo el reto para la temporada 91/92. Entre un “más vale lo malo conocido…” que en deporte poco cuadra y viendo que casi nada había cambiado en la estructura de nuestro baloncesto, se decantó por una suculenta oferta de Seattle Supersonics, tras tres meses en esta nueva aventura blanca. Y entonces, alcanzó el olimpo en la NBA.

Pep Cargol: “George era pasión por el baloncesto. Pero detrás de esa pasión, había conocimiento y organización. Y ahí, entraba su maestría”.
Llegó a la NBA y sacó de cierta depresión en la que estaban los Sonics de Seattle con el mítico K.C. Jones, para ser competitivos con su combo de veteranos (Ricky Pierce, Eddie Johnson, Sam Perkins, Michael Cage y … je, je, Vincent Askew) y dos de los talentos jóvenes más excitantes de la liga: Gary Payton y Shawn Kemp. En su primer año completo, llegaron a un séptimo partido en la final de conferencia ante los Suns de Barkley, el mejor récord de liga regular. Entrenador All Star en la edición de Minneapolis’94 y dejar en la cuneta a los pujantes Utah Jazz para alcanzar la gran final ante los inaccesibles Bulls en 1996. George Karl era un entrenador de baloncesto con un método que irremediablemente le llevaría al éxito, como así sucedió. Leer tal historial a todo pasado, da escalofríos. Y pensar que alguien así formó parte de la familia ACB. Y que todos nos preparamos para la crítica hacia él antes que para el elogio.

José Biriukov:“Una frustración. Y lo peor de todo es que, treinta años después, todavía no le hemos pedido disculpas”.

En nuestros días vemos a nuestro querido Laso, cambiando a menudo a sus jugadores, a veces nos quejamos de que quita a alguien con una racha buenísima, que saca a sus hombres altos como Randolph o Trey a tirar desde fuera, que hace jugar a Deck en el poste bajo, que si juega con un base que se rumorea que no es base, que si juega con los dos, que reparte minuciosamente los minutos entre los jugadores, su scouting a los contrarios es prácticamente perfecto...cosas que nos trajo por primera vez George Karl que muchos no supieron ver y que era el futuro que nos llegaría en su momento.

Si la NBA es el referente para definir el nivel del baloncesto, tanto ahora como en cualquier tiempo anterior, repasando ésta estadística podemos ver donde está realmente el nivel de George.
La estadística no está actualizada, pero da igual, es un gran referente para lo que se trata.

Don Nelson.: 1335
Lenny Wilkens.: 1332
Gregg Popovich.: 1222
Jerry Sloan.: 1221
Pat Riley.: 1210
GEORGE KARL.: 1175
Phil Jackson.: 1155
Larry Brown.: 1098