El Tornado sigue activo

El Tornado sigue activo

Escrito el 28/10/2021
Carlos González



Preinfantil CBJA 70 – 54 UROS RIVAS

Los chicos vuelan. Tarde o temprano, vuelan. Pasamos media vida preparándoles para ello en una cuenta atrás hacia lo inevitable y lo necesario. En su vuelo, cada cambio es una nueva estación; un desafío para el que se mueve, un reto para quien permanece. No es sencillo marcharse convirtiendo el presente en recuerdo y renunciando al confort de saber dónde está el interruptor para encender la luz.

Tampoco es fácil continuar cuando el suelo se convierte en inestable porque siempre has caminado apoyándote en un hombro que ahora no está.  El Tornado sigue firme después de un verano de incógnitas. Salas, Sergio, Eric, Carlitos… Cuatro bajas, cuatro piezas fundamentales dentro de una orquesta que siempre ha afinado de forma coral, sin solistas. Cuatro despedidas que arrastran consecuencias indudables en lo deportivo y en lo sentimental, colegas para unos de batallas en la cancha y para otros de mucho más, de trayectos, de reuniones, de juegos, de ocio…. de vida.

No se han marchado sólo compañeros de equipo, se han ido amigos. Y eso, queramos o no, afecta. Pero después de la aceptación llega el crecimiento y en ello contribuye la estabilidad que ofrece el armazón de un esqueleto que sigue fuerte, una base de compañeros que sigue unida y que ha ido involucrando a cada nuevo componente en los últimos años. Y esta vez, tras una ruptura más abrupta, más voluminosa y más sonora que nunca, también lo han hecho. Esto, que suele sonar a pose obligada y mensaje vacío, es una realidad tangible en cada entrenamiento y, especialmente, en los momentos previos y posteriores, cuando se reparten los saludos y se multiplican las bromas.



En el Tornado no hay jugadores nuevos: solo fueron nuevos el primer día.  Han llegado Javi, Hugo y Dan y casi podemos incluir como refuerzo a Rafa, que una vez superadas las dolencias físicas que le persiguieron el pasado curso va a ser uno más de forma fehaciente. Son nuevos jugadores del equipo y no llegan para ocupar el espacio que otros dejaron: vienen a crear el suyo, con la ayuda del resto de la plantilla que les ha integrado como propios facilitando el desarrollo de un vínculo grupal. Todos van a ser importantes en una temporada larga y compleja. Todos son piezas valiosas que contribuyen a alimentar el corazón del EQUIPO en cada entrenamiento, en cada partido.

También hay cambio en el banquillo. Con el profundo agradecimiento al trabajo realizado por Raúl y Diego, que han sentado cimientos sólidos sobre los que seguir elevando el edificio, toman las riendas Alex y Antonio con la intención de ofrecer a los chicos el soporte necesario para encontrar un nuevo desarrollo de su juego, asumir exigencias mayores y extraer una versión superior de su rendimiento. Desde el primer entrenamiento, la intensidad se ha convertido en principal protagonista y eso, sin haber profundizado aún en el trabajo defensivo y ofensivo de forma pormenorizada, ya se ha notado en el primer partido. Porque sí, el Tornado Morado ha vuelto a la acción.

El debut significaba volver a disfrutar del basket. Ellos…y nosotros. Las gradas otra vez se vestían de fiesta, de nervios, ánimos y aplausos. Eso fuera. Dentro, el Juande se estrenaba ante Uros Rivas, uno de los mejores equipos de la pasada campaña y que ahora ha perdido a alguno de sus puntales pero mantiene jugadores habituales de las convocatorias de la selección madrileña y un estilo afianzado y difícil de superar. Era un partido de alto voltaje para empezar y el Tornado respondió de forma sobresaliente apostando por un ritmo frenético con ataques vertiginosos y defensa presionante que permitía robos y canastas fáciles. Es cierto que algunos desajustes también desembocaban en anotación cómoda de Uros pero Alex apenas ha comenzado a tejer mimbres y es evidente que el trabajo y el tiempo van a perfeccionar lo muy bueno que ya se destila.

Pudimos ser testigos de  situaciones tácticas que van a exigir un esfuerzo físico titánico pero que conllevan una enorme recompensa. El ritmo trepidante genera además una sensación casi taquicárdica de diversión adrenalínica. La intensidad se va a transmitir desde el parqué hasta la grada como un cordón umbilical de pura energía.  El inicio respondió a ese impulso atronador. El Tornado sopló con más fuerza que nunca y arrancó con un parcial de 13-0 con robos y contragolpes que alternaban con acciones de penetración hacia el aro. Esa ventaja sería determinante para asumir los momentos de remontada rival (llegaron a situarse a 6 puntos) porque nos permitía siempre tener aire suficiente para mantenernos arriba.

Otro parcial de 10-4 en el último cuarto sepultaba las opciones de Uros que había llegado a situarse cerca de nuevo (10 puntos abajo). El altísimo ritmo del encuentro llevó a nuestros chicos a fallar algunas canastas en los últimos minutos por puro cansancio pero el esfuerzo mereció la pena. Primera victoria y de mérito ante un enemigo de entidad. El Tornado sigue vivo y más activo que nunca.