Una extraña desconexión. Alcorcón 56 - 28 Preinfantil

Una extraña desconexión. Alcorcón 56 - 28 Preinfantil

Escrito el 16/11/2021
Carlos González



19 de enero de 2019. Partido de categoría Benjamín de segundo año. Victoria 36 a 31 ante Distrito Olímpico. Hay que remontarse hasta entonces para recordar una anotación del Tornado que se acerque a la dibujada en Alcorcón. Sumando 28 puntos es muy difícil competir, casi imposible ganar.

El trazo del registro es tan grueso que evidencia por donde se esfumaron las opciones del Juande ante el rival más complicado del grupo, un claro aspirante a conquistar el título esta temporada. Alcorcón es un conjunto, como en años anteriores, muy sólido, con jugadores que dominan por físico y tiradores de mucha calidad. Si a eso unimos la sequia de los nuestros ante el aro rival y una actuación defensiva con fisuras, encontramos los motivos de la derrota sin necesidad de profundizar demasiado.

Salieron nuestros chicos con la habitual intención de presionar fuerte para recuperar y correr pero Alcorcón encontró desde el principio una vía de escape clara con un jugador alto en la bombilla recibiendo y distribuyendo. Desde ahí, canastas mediante asistencias para el tiro de tres o puertas atrás. El Juande no defendió con la consistencia que acostumbra y, además, no controló el rebote con lo que las segundas oportunidades bajo el aro para el rival acabaron de castigar al Tornado.

Lo normal es que los ganadores de los partidos (y, sobre todo, de las competiciones) encuentren un equilibrio entre la defensa y el ataque para que ambas parcelas resulten decisivas. Apostar sólo por ser el mejor en ataque descuidando la defensa o cercenar las opciones del rival atrás sin capacidad después para crear en el otro campo no suele funcionar. En la NBA de los años 80 destacó el juego extremadamente ofensivo de los Denver Nuggets. Persiguiendo el ideal de anotar de forma compulsiva para ganar los partidos llegó a convertirse en la franquicia con la media realizadora más alta de la historia (126,3 puntos por partido en la temporada 81-82). Aquel equipo tan dirigido al ataque cayó en primera ronda de los Playoffs.

En el otro extremo, los equipos cuya única preocupación es dejar al enemigo en una anotación lo más baja posible. El caso paradigmático es el de Atlanta Hawks con Mutombo a la cabeza, uno de los pivots defensivos más determinantes de la NBA. Aquel equipo estableció un record de puntos encajados por partido: 83,4. Al igual que a Denver, tampoco esos registros le llevaron al éxito. Al final, el mejor camino para la victoria es el de equilibrio defensa-ataque y eso supone sacrificio en los dos aros, calidad ofensiva y calidad defensiva (normalmente cuando se habla de un jugador de talento se asocia directamente a la facilidad para generar canastas y no para evitarlas cuándo ambas cosas requieren calidad).

Los mejores partidos del Juande han sido siempre los que han logrado cohesionar una versión óptima en ataque y en defensa. Esta vez, ninguna de las dos líneas brilló. Hemos hablado anteriormente de la dificultad para frenar las acometidas de Alcorcón pero también tenemos que mirar hacia la falta de anotación propia que se describe con claridad con nuestros parciales: 8, 6, 9 y 5 puntos. Dos cuartos con apenas tres canastas. En el último cuarto, un desierto con los ocho minutos finales sin anotar. Es cierto que en los dos primeros cuartos hubo algunas jugadas bien hechas que no acabaron en canasta y que podían haber mantenido viva la llama durante más tiempo pero, en general, el equipo enseñó una cara menos competitiva de lo que siempre ha mostrado.

El Juande vivió una extraña desconexión de sus principales fortalezas pero lo importante es que ellos lo saben. Los chicos tienen la convicción de que van a recuperar las sensaciones, de que los arboles de este partido no deben impedir que veamos el bosque. El camino es largo y los baches se superan trabajando juntos. Equipo.