Mejora sin premio

Mejora sin premio

Escrito el 15/12/2021
Carlos González


PATROCINIO 59 – 50 JUANDE

ARISTOS 8 – 58 JUANDE

  Después de la decepción de la derrota ante Patrocinio en Alcalá, el equipo necesitaba ofrecer una imagen distinta, mejorada, competitiva, más cercana a la de los encuentros del debut de temporada que al último cuarto disputado siete días atrás.

El escenario, las pistas exteriores del Colegio San José, nunca han estado entre las preferidas por nuestros chicos y el partido evidenció los motivos. Los aros escupieron balones imposibles y nuestro rival, acostumbrado a ellos, apostó incluso por lanzar a tablero desde la línea de tres. Y le funcionó. Mientras el tiro exterior del Tornado apenas se producía, los seis triples locales acabaron por resultar decisivos, especialmente uno tras una polémica falta morada en ataque que les dio una posesión que acabaría con una canasta de tres puntos a tabla, un momento clave que supuso un punto de inflexión. 

El mérito del Juande había sido sobreponerse a un mal inicio de partido. Patrocinio presionó muy arriba y nos costó encontrar vías de escape. Pérdidas, imprecisiones… El parcial de salida fue un contundente 19-4 que, viniendo de donde el Tornado venía en los últimos partidos, destilaba aroma a hundimiento. Sin embargo, los chicos sacaron su carácter más competitivo y comenzaron a remar contracorriente apretando en la defensa individual, cerrando más el rebote y con mayor fluidez en el ataque. Al descanso, la ventaja de Patrocinio se había reducido a 3 puntos.

Esa ráfaga de buen juego se prolongó durante el tercer cuarto y es un claro motivo de esperanza para el futuro porque demuestra que nuestro equipo, en ocasiones bloqueado, nervioso o frustrado, tiene dentro una versión luchadora, sacrificada y ganadora capaz de competir ante cualquier rival. Así fue siempre y así seguirá siendo.  Cuatro arriba en el último cuarto. Patrocinio, que es un conjunto sólido (sin cambios notables en su plantilla año tras año, lo que ensambla y genera automatismos) cierra la defensa, se fortalece. Ciertas decisiones arbitrales generan dudas en los chicos. Alguna canasta afortunada local contrasta con la mala suerte en varias de nuestras acciones.

El partido se escapa en los últimos minutos convirtiendo en estéril la remontada (estéril en la estadística, no en la lectura a futuro). El equipo cae pero mejora actuación y sienta bases. La evolución de algunos chicos es incuestionable y su aportación va a ser cada vez más importante: el Tornado va sumando energías para aumentar su intensidad. 

Poco menos de 24 horas después, el Juande pisaba otra pista. Otro partido, otro rival, otro ritmo. La pulsaciones bajaron porque era innecesario pulsar el botón del turbo. En dos cuartos el marcador estaba cerrado ante Aristos. Del equipo que nos dejó fuera de la lucha por los primeros puestos en un cruce de infarto queda poco más que el nombre. Aquella generación ha volado de manera casi íntegra dando paso a un equipo de menor nivel. Nuestros chicos cumplieron con su cometido y ganaron sin daños colaterales en un encuentro de escasas conclusiones.

Toca continuar mejorando sensaciones desde el optimismo que genera que todos suman. Las lesiones han hecho daño, multiplican el desgaste y minan la confianza del grupo. Pero todas pasarán (unas antes y otras después pero todas pasarán).

Los que han participado dentro seguirán haciéndolo y los que han dado lecciones de compañerismo desde fuera volverán a aportar desde el parqué. Los chicos están unidos, salen de cada entrenamiento entre risas y confidencias, reforzando el grupo, alimentando la unión. No hay paladas de tierra suficientes para enterrar al Tornado por mucho que se hayan torcido los resultados. Queda mucho. Fortificados ante el desánimo. Seguimos.