Cadetes Campeones en el Europa de Leganés

Cadetes Campeones en el Europa de Leganés

Escrito el 13/06/2022
Santiago Moreno


“Todos buscáis la fama; pero la fama cuesta… y aquí es donde vais a empezar a pagar… con sudor”. Si a alguien le suena esta frase significa que la época de ser un “yogurín” le queda tan lejos, al menos, como a mí.

No digo que esta frase fuera la frase de cabecera de lo que ha sido este grupo de chavales comandados por Néstor desde (casi) inicios de la temporada 2020-2021, pero si es cierto que cada minuto que los chavales han jugado se lo han tenido que ganar…

 



Durante estos últimos meses, habíamos visto cosas “raras”, una actitud aparentemente “pasota” de Néstor en determinadas circunstancias de algunos partidos; visto ahora todo eso con la perspectiva que ofrece el tiempo, queda claro que aquello tenía un sentido y un cometido que han quedado absolutamente claros durante estas eliminatorias de playoffs que han terminado consagrando a nuestros chavales como campeones de la cuarta división de Cadete Preferente: a pesar de disponer de varias individualidades desequilibrantes, nadie es más importante que nadie… El equipo por encima de todo y todos.

Así con todo, aún con la resaca y el buen sabor de boca que nos había dejado la vuelta de la semifinal contra el Virgen de Atocha “C”, llegaba el sábado 11 de junio. Particularmente he de decir que tengo algunas supersticiones y una de ellas es que haya jugado mi equipo NBA esa noche; y los presagios no eran buenos.

Si es cierto que los chicos habían decidido, quizás de forma inconsciente, de aplicar la suya y jugar con la “coraza” gris, que es el uniforme con el que se habían ganado los dos partidos en los playoffs… 
Y llegó la hora del partido en el majestuoso Pabellón Europa de Leganés… mucho ambiente de baloncesto, mucho (pero que mucho) calor acrecentado sin duda por la tensión y nivel de los partidos, y un único “pero” a la organización: los aros (y si me apura, los balones).

Estoy de acuerdo que no estamos en la NBA, o por tirar algo más bajo, en Especial… pero no se pueden jugar partidos decisivos con aros doblados y blandos, que hicieron fallar a los chicos, tanto de un equipo como de otro, canastas “sencillas”, con tiros que se salían por el “bamboleo” de la canasta… lo único incontestable es que el problema era el mismo para los dos equipos.

Se lanza el balón y enseguida se ve que los nuestros están metidos de lleno en el partido, y aunque la primera canasta es del Arganda, para mitad de periodo el equipo va ganando por 7-9, marcador que se mantiene y se estira hasta el 8-14 con el que finaliza este primer periodo. Honesta y humildemente he de decir que, durante todo el partido, más allá del desenlace del mismo, me dio la impresión de que nuestro equipo era superior al Arganda y, sobre todo, que manejamos el tempo del partido salvo en un par de desconexiones generales (pero ¡no adelantemos acontecimientos!).

Con el buen regustillo del primer cuarto, comienza el segundo con un ritmo algo más pausado que lleva a un intercambio de canastas para poner el marcador en un 12-18 favorable a los nuestros, pero a partir de ese momento, Arganda da una vuelta de tuerca a su presión y tras otro intercambio de canastas, con dos canastas en los dos últimos ataques, ponen un inquietante 19-22 que dejaba las espadas en todo lo alto con medio partido por jugarse.

 




Se vuelve del paso por vestuarios y los chicos, de nuevo enchufados, consiguen algunas canastas rápidas que ponen un 19-26 (y posteriormente un 21-27 a los tres minutos) que parecen indicar que este “arreón” puede ser el definitivo; pero de nuevo un cortocircuito hasta final del cuarto (con más de tres minutos para anotar 1 punto) nos lleva a un parcial de 10-5 y un marcador de 31-34 que vuelve a meter a los argandeños de lleno en el partido. De hecho, en el inicio del último cuarto un parcial de 8-2 en los primeros dos minutos del cuarto pone en ventaja a nuestros rivales después de muchos minutos con un inquietante 39-36.

A partir de ese momento el equipo se rearma moralmente y levanta un partido que, por instantes, y por incomprensible que pudiera parecer, se escapaba. Endosa al rival un parcial de 2-11 y volvemos a escaparnos con un 41-47 a poco más de tres minutos del final, con la sensación de que, esta vez sí, era la definitiva.

Pero de nuevo algunas jugadas ingenuas nos hacen precipitarnos y encajar un 7-1 hasta el final (incluso Arganda tuvo un tiro libre que hubiera decantado el partido) para poner el 48-48 en el luminoso y encaminarnos hasta la prórroga…

Tras una buena dosis de Lexatín, nos aventuramos al cara o cruz de la prórroga a la cual entramos con el pie derecho con un nuevo parcial de 0-7 que esta vez sí que parece ser definitivo (al menos, es lo que esperábamos). Habíamos dado un plus a nuestra tensión de juego y el rival no consiguió su primera canasta hasta mediados de la prórroga, lo que, tal cual estaba el partido, parecía demasiada ventaja… De hecho, desde ese momento, un parcial de 1-1 (parece de chiste pero no lo fue), con un carrusel de tiros libres fallados por ambos equipos dejaron el marcador en el 51-56 definitivo y, con ello, la explosión de júbilo y la liberación de la tensión acumulada en estas últimas semanas.

Llegó el momento de la entrega del premio y ahí fueron pasando todos (perdón por repetir) a por su más que merecida medalla: Roberto Domínguez, Lukas Caballero, Alejandro Travieso, Alexandru Moldovanu, Daniel Martínez, Diego Millás, Guillermo Domínguez, Alonso Rincón, Rubén Bravo, Vukan Arsic, Daniel Moreno, Sergio Alcalá, Jaime Travieso, Diego Alcañiz, Marcel Zarzeczny y Néstor Ramírez, nuestro entrenador. Daniel Martínez, nuestro capitán, procedió a recoger la copa que tan merecidamente habíamos ganado.

Ya una vez fuera y tranquilizados un poco los nervios, las fotos de rigor, despedidas, agradecimientos y el orgullo de haber conseguido lo inimaginable a principio de temporada.

Así pues, fin de ciclo perfecto para estos chavales que, como ya he indicado en alguna otra crónica, han vencido a todo y a todos para llegar donde han llegado. A partir del lunes 13 de Junio, comienza una nueva etapa en la que su primera misión será conseguir una plaza para el equipo de Especial para la temporada que viene; con ello, nuevos rivales, nuevos desafíos, nuevo entrenador, pero es de suponer que la misma ilusión.

Terminamos pues esta dura temporada (por lo larga y lo dura que ha sido por todas las circunstancias que nos han tocado vivir); para mí, particularmente, también comienza un “nuevo ciclo”: ¿continuaré de delegado -si es que mi hijo consigue plaza? ¿Querrá el nuevo entrenador crónicas de los partidos? ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? Son preguntas que en los próximos meses irán teniendo respuesta. Pero podéis estar seguros de que, pase lo que pase, tendréis en mi (y en mi mujer) un amigo con el que hablar de baloncesto o de la vida misma (o compartir unas buenas croquetas) cuando nos veamos por el Juande.

Agradecer a todos los padres la acogida que nos habéis dispensado a mi familia y a mi (no soy precisamente la persona más sociable del mundo) durante estos dos años; a Néstor, por lo que ha hecho por los chavales y (de forma más particular, por mis hijos, a los que les ha devuelto la ilusión por el juego), a Rosa, por los bocatas y los cafés, José Carlos (por ser vos quien sois), Fernando -de la directiva- por sus buenas charlas y sus facilidades, etc… seguro que me dejo a alguien, pero esto debe finalizar.

Me despido no diciendo un “hasta luego” o un “adiós” sino, como decían en una película de los “Masters del Universo” (infumable hasta para los más frikis), “¡¡¡BUEN DESTINO!!!”