Contagio: Zona Press 35 - 78 Infantil Especial Plata

Contagio: Zona Press 35 - 78 Infantil Especial Plata

Escrito el 16/11/2022
Carlos González


La mayoría de los entrenadores, en cualquier deporte, confirmarían que prefieren un rendimiento regular al habitual de dientes de sierra. El primero se sustenta en el trabajo diario y el talento individual creando una combinación que conoce su techo y su suelo y se mueve en la línea más alta posible entre ambos.

El segundo es un rendimiento espasmódico que puede resultar sorprendente tanto por conseguir cotas más altas de las esperadas (e incluso trabajadas) como por caer por debajo del suelo previsible. El rendimiento de dientes de sierra te puede llevar a ganar partidos ante rivales objetivamente mejores pero también a caer ante enemigos inferiores. La regularidad es el camino seguro para competir siempre buscando un máximo rendimiento con el que, por qué no, ganar campeonatos.

Pero, a veces, la regularidad es una quimera, especialmente en categorías de formación. Es muy complicado que, cuando sientes que tu equipo es claramente superior al rival, actives al máximo la palanca de la intensidad (de hecho, si lo haces y arrollas sin miramientos al contrincante también se cuestiona el abuso por lo que el debate siempre está abierto). Al final, se trata de actuar con tu mayor rendimiento posible asumiendo que tu entrega no tiene la motivación de la igualdad competitiva pero respetando la exigencia que requiere cualquier partido y cualquier rival. Toda esta introducción puede ser un enredo innecesario porque todo resulta más sencillo de explicar desde el escalón de los chicos: el rival te contagia.

El encuentro ante Zona Press es un claro ejemplo de ello. El Tornado había ganado con comodidad en la ida y después de dos choques de calado ante Real Madrid y Getafe, mentalmente puso el modo de piloto automático y se dejó llevar. El ritmo del encuentro fue lento, los chicos estuvieron demasiado estáticos y faltó fluidez en muchos momentos. Pero también es rescatable que se cerró el rebote defensivo, que hubo generosidad en contragolpes, que en varios ataques se buscó el pase añadido hacia el mejor colocado…

El partido, sentenciado desde el 5-22 del primer cuarto, sirvió también como banco de pruebas para plasmar el trabajo semanal en el dos contra uno presionante y, sobre todo, para que algunos de los chicos se reivindicasen, para que varios de ellos demostrasen apetito, ganas de sumar desde el banquillo, capacidad para aportar física y técnicamente.  35-78. El marcador final demuestra que los locales no se rindieron.

El Juande se anotó una victoria presupuestada para apuntar ahora a las citas determinantes, empezando por la que les medirá al Villalba en unos días, una cita clarificadora para situarnos definitivamente en disposición de perseguir el oro. Sin la fiebre de los mineros norteamericanos del siglo XIX pero con muchas ganas.