Real Madrid 58 - 64 Infantil Masculino Especial: Creando recuerdos

Real Madrid 58 - 64 Infantil Masculino Especial: Creando recuerdos

Escrito el 14/12/2022
Carlos González



Todos tenemos pequeñas historias a las que recurrimos con frecuencia, anécdotas que se convierten en nuestro comodín cuando queremos generar cierta atracción. Esos pequeños relatos cobran vida cada vez que los recuperamos, cada vez que los contamos en torno a una mesa rodeados de amigos, cada vez que la abuela te mira orgullosa o tu hijo te pide que repitas una vez más la batallita cuando viene a merendar otro compañero de clase. Cada chico del Tornado que estuvo entregando (de una u otra manera) su esfuerzo y su compañerismo en la victoria ante el Real Madrid tiene ya una pequeña gran historia que contar.

Con el tiempo, los relatos cambian. Cambiamos nosotros como narradores, como protagonistas y cambia nuestra forma de recordar lo que pasó. Pero siempre se mantiene intacta la matriz que genera el recuerdo. La sensación que atrapó a nuestros chicos el pasado domingo seguirá activando el resorte de las emociones, continuará erizando su deseo de volver a vivir momentos como ese: el estallido final, la explosión del banquillo levantado en busca de sus compañeros, los abrazos, el brillo en los ojos después de un sacrificio físico extenuante y de un control de la tensión emocional sensacional… En algún momento futuro será difícil que recuerden incluso la canasta que lograron pero siempre serán capaces de recuperar la emoción al recrear la experiencia.

El Juande llegó a la Ciudad Deportiva del Real Madrid con la motivación de jugar en un escenario especial y ante un rival que destila leyenda. Sus primeros pasos sobre el parqué, su mirada a las gradas… Los chicos luchaban entre su ilusión por competir bien y el estupor de encontrarse en ese entorno, deseosos y, a la vez, obnubilados, hechizados por una atracción esotérica y, para muchos, inevitable. Para otros, quizá los más tranquilos, los más impermeables o, acaso, los más inconscientes, la atracción por la atmósfera terminó con el salto inicial pero, en general, hubo minutos de cierto temor a soltar amarras. Eso y su propia calidad permitió al Real Madrid colocarse con un 8-0 inicial en el que ni atendíamos a sus cortes ni atacábamos con creatividad. Quizás en ese momento las dudas sobrevolaron el presente del equipo: las ausencias (lesiones que no impedirán a los chicos estar listos para las batallas que están por venir) nos debilitan, la derrota del encuentro de ida en Alcalá baila en la memoria…

Solo quedaba empezar a reaccionar o dejarse llevar por la corriente y el Tornado optó por reaccionar. Poco a poco el equipo se sacudió los nervios, comenzó a defender con intensidad, a pelear cada rebote ante sus torres, a encontrar mejores vías de llegada a la anotación. Se redobló esfuerzo buscando alcanzar nuestro cien por cien a sabiendas de que, ofreciendo ese rendimiento, podemos pelear contra cualquiera de los equipos mortales de la categoría. Cada chico aportó todo lo que tenía dentro sumando calidad en la rotación y permitiendo mantener un alto ritmo que llevó a la remontada morada. Uno abajo al descanso (28-27) con sensaciones muy distintas a las de inicio.

El tercer cuarto fue el de la consolidación. El Juande mantuvo la línea con la que finalizó la primera mitad obligando a que el Real Madrid, con el paso de los minutos, intentara apretar en ayudas defensivas para frenar la hemorragia. Los blancos seguían dominando los rebotes pero nuestros chicos se afanaban con tesón en complicarles la existencia, conscientes de que cada posesión podía resultar determinante.

Tanto fue así que, ya en el último periodo, el Tornado llegó a situarse nueve arriba soñando incluso con levantar el basket average y liderar el grupo. No se pudo rubricar ese logro pero la victoria final (58-64) es un refuerzo moral abrumador. Quizás, cosechado el triunfo, se pueda pensar que dejamos escapar en dos partidos ventajas que nos hubieran asegurado la primera plaza pero ese pensamiento se amputó de raíz al ver las caras de felicidad de los chicos, conscientes de su gesta. Se entregaron en cuerpo y alma para firmar una conquista ejemplar que grita el nombre de nuestro club con tanta fuerza que su eco llegará sonoro hasta el último rincón de la comunidad. Así se escribe la historia.