Atenazados: Benjamín Masculino 1er año

Atenazados: Benjamín Masculino 1er año

Escrito el 17/01/2023
Carlos González


Benjamín Masculino 1er año 11-62 Uros de Rivas

Volver tras el parón navideño nunca es sencillo. Recuperar el ritmo de competición, la intensidad, volver a sentir la tensión y recobrar el rodaje no es inmediato. Cuando la vuelta te enfrenta a un rival de tu escalón se puede esperar un resultado positivo dentro del equilibrio del choque. Cuando el roscón te trae de haba al, posiblemente, mejor equipo del torneo, la recompensa es inviable porque no hay espacio ni para los milagros.

Visitaba al Juande el Uros de Rivas, un equipo de tradición, de gran trabajo formativo, un rival habitual en los últimos peldaños de cada campeonato. Como suele ocurrir en cualquier club de cantera que tenga años de trabajo contrastado, la diferencia la marcan las generaciones extraordinarias y este Uros ha encontrado un filón, un grupo físicamente muy dotado y técnicamente avanzado. La misión era imposible en la teoría pero siempre hay que esperar al desarrollo en la cancha y el parqué acabó por dar la razón a la previsión.

¿Quiere decir eso que los Minirraptors no pueden pelear contra ellos? Ahora mismo, las diferencias son notables pero el esfuerzo, las ganas de aprender, el entusiasmo de nuestros chicos reducirá distancias y, además, contarán con la experiencia de este cara a cara, un enfrentamiento en el que nuestros benjamines saltaron al partido demasiado agarrotados, tímidos, sin la chispa y el empuje habitual, casi resignados a lo que les esperaba. Una vez que soltaron ese lastre consiguieron competir con una versión más próxima a la que nos identifica y se demostraron a sí mismos que son capaces de pelear con optimismo, incluso en las batallas más complicadas.

Hubo que esperar al último cuarto para que la energía del equipo se disparara, para que la confianza en sí mismos apareciera y para que el Juande mantuviera el pulso al partido con un parcial inicial de 8-8 en ese último periodo que acabó con un 8-15 más acorde a lo que podemos llegar a ofrecer que el resto del partido. El equipo debe parecerse más a este de la recta final que al que no fue capaz de anotar en los dos primeros cuartos.

No siempre se jugará ante rivales que buscan el rebote con una velocidad y un ímpetu inabordables convirtiendo cada defensa en una quimera. La versión atenazada no es la habitual. La otra, la atrevida, la intensa, la vibrante es la que nos va a guiar el resto de la temporada. Toca reconocer, aprender y seguir creciendo.