Infantil Especial 58 - 66 Patrocinio. "La piedra en el zapato"

Infantil Especial 58 - 66 Patrocinio. "La piedra en el zapato"

Escrito el 18/01/2023
Carlos González


Infantil Masculino Especial Plata 58-66 Patrocinio San José 

Eso de que “aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla” puede aplicarse perfectamente al Tornado. Y lo es desde una doble vertiente: repetimos errores y nervios en el último cuarto para que la victoria se escape y, además, insistimos (después de la eliminación en las semifinales del pasado campeonato) en caer en los cepos que el juego de Patrocinio nos plantea.

Si hablamos de la dificultad para cerrar algunos partidos importantes, los datos nos demuestran que se nos han escapado algunos que tuvimos casi en la mano. En el tropiezo ante el Real Madrid no se supo aprovechar una diferencia favorable de diez puntos antes de llegar al último cuarto y, aún así, estuvimos por delante a falta de cuatro minutos: de ahí al final parcial de 1-12 y derrota.

En el choque ante el Villalba se gozó de una distancia máxima de nueve puntos y se estuvo ocho arriba en tres ocasiones: tampoco se cerró a tiempo. El último cuarto fue muy malo (14-23) pero se mantuvieron opciones mandando por dos a falta de 80 segundos, suficientes para encajar un 0-5 final y a casa a reflexionar. Otro ejemplo, el partido ante el Getafe. El Juande logro abrir brechas de hasta diez puntos en varias ocasiones y de nueve en otra pero tampoco nos sirvieron para romper el partido sin retorno.

Nuevamente, por delante a falta de menos de tres minutos y 0-8 final para volver a perder. No sorprende, por tanto, lo vivido ante Patrocinio, con ventajas de ocho y siete puntos y posesión no aprovechada para ampliarlas. Choque empatado a tres minutos y derrota final con parcial de 0-7. Cuarto partido que se pierde llegando con ventaja o igualados a los minutos decisivos y, lo que resulta paradójico, todos en casa. Resumiendo: ni Villalba, ni Getafe ni Patrocinio llegaron a tener durante todo el encuentro una ventaja igual o mayor que la que nosotros tuvimos en varios momentos pero se apuntaron la victoria. Eso quiere decir que el equipo no ha sido capaz de sentenciar esos partidos pero, desde el otro lado del prisma, que sabe competir e incluso dominar durante muchas fases a rivales de enorme entidad por lo que hay elementos de peso a los que aferrarse.

 




Si hablamos de los cepos de Patrocinio, empecemos por reconocer que se ha convertido en la piedra de nuestro zapato, un equipo intenso, fuerte en la zona y tremendamente compacto en defensa. Eso no le convierte en infranqueable pero obliga a ofrecer una respuesta alta durante los 40 minutos. La del Tornado fue notable durante buena parte del encuentro. Sin ir más lejos, los morados estuvieron por delante en el marcador durante 26 minutos del partido; Patrocinio, solo 6.

Es decir, el Juande gobernó en el electrónico 20 minutos más que su rival pero acabó perdiendo. Es obvio que el equipo es capaz de contender contra los rivales más potentes y eso es lo que provoca que las derrotas finales sean más frustrantes para los chicos: saben que tienen calidad y trabajo suficiente para ganar. El arranque de los nuestros fue fantástico en lo ofensivo, anotando 21 puntos en el primer cuarto, un caudal tremendo ante un conjunto tan rocoso en defensa.

El inicio era esperanzador pero poco a poco Patrocinio fue contrarrestando gracias a su capacidad para cargar el rebote ofensivo, lo que le permitió anotar bastante en segundas opciones, y a una defensa zonal apenas utilizada en estas categorías inferiores. Apostaron por ello y les dio fruto ya que el Tornado no tuvo su mejor día en el lanzamiento exterior. Con un poco más de suerte desde fuera del arco el partido habría caído de nuestro lado pero finalmente acabamos sucumbiendo.

Queda mucho calendario, nada está perdido. Nuestras opciones siguen intactas y, durante muchas fases, demostramos cualidades esperanzadoras. Toca digerir, mejorar para cerrar el partido cuando está en nuestra mano y, si la pelea continua hasta el pitido final, no diluirse para ver como el barco se marcha justo cuando estás tocando el espejo de popa.